El triunfo del Guadalajara ante Mazatlán F.C. dejó más que 3 puntos. Fue una nueva muestra del momento que atraviesa el equipo de Gabriel Milito y una confirmación de que Chivas ha construido una identidad clara, especialmente en su trabajo con la pelota y la presión que ejerce al rival.
La onceana tapatía arrancó el partido con autoridad y pegada. En la primera parte, el Rebaño Sagrado encontró rápidamente la ventaja con el gol de Efraín Álvarez, una anotación que abrió el trámite y le permitió a Chivas adueñarse del encuentro. Con el marcador a favor, el equipo rojiblanco se soltó, se asoció con fluidez y comenzó a encontrar espacios mediante secuencias de pases cortos y movimientos inteligentes en campo rival.
Ese dominio se reflejó también en los números: Guadalajara generó 14 remates por apenas 6 de Mazatlán, con 1.89 goles esperados contra 0.26, además de una posesión del 68%, indicadores claros de un equipo que buscó controlar el juego desde la pelota. En ese contexto llegó el penal que Armando González convirtió en el 2-0, su cuarto gol del torneo.
El complemento fue distinto. El partido se volvió más impreciso, y aunque nunca estuvo realmente en riesgo, Chivas perdió algo de precisión. Mazatlán descontó en una jugada aislada, un tiro libre bien ejecutado, que apretó momentáneamente el marcador.
Ahí apareció el temple del equipo de Gabriel Milito. Lejos de acelerarse, el Guadalajara enfrió el partido, bajó el ritmo y volvió a tomar el control a través de posesiones largas, neutralizando el ímpetu del rival. Incluso tuvo opciones para liquidarlo, aunque sin encontrar el toque final. Aún con las lesiones de José Castillo y Luis Romo, y cerrando el encuentro con un hombre menos, el Rebaño Sagrado mostró carácter y madurez para asegurar una victoria que, más allá del marcador, fue respaldada por el dominio futbolístico y estadístico.
El balance es contundente: 5 victorias en 5 partidos, 15 puntos de 15 posibles y un liderato sólido. El ritmo es consistente y el Guadalajara ahora se prepara para uno de los grandes retos del calendario: El Clásico de México.
No será un duelo sencillo, pero el equipo de Gabriel Milito contará con semana completa de trabajo para preparar el compromiso, tanto en lo físico como en lo táctico. Febrero será un mes exigente, cargado de partidos y desafíos, pero este Guadalajara ha dejado claro que está listo para eso y mucho más.





